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ENFONQUE MENESTEO

Un réquiem por la Guardería Municipal

  • Alberto Jiménez.


La semana pasada se produjo una manifestación en contra del cierre de la guardería municipal el próximo curso escolar. Se trata de la crónica de una muerte anunciada de un servicio público municipal que lleva trayendo dolores de cabeza al consistorio desde 2009, año en que el servicio de guardería pasó a competencias de la Junta de Andalucía. Desde entonces, la Intervención Municipal ha llamado la atención varias veces al Consistorio resaltando que se estaban destinando recursos de donde no se debía para el mantenimiento del centro. Así, durante años se ha ido posponiendo el problema hasta que el actual equipo de gobierno ha decidido cortar por lo fácil, que no por lo sano, y clausurar el servicio.

La guardería municipal se inauguró en 1985 en un contexto educativo completamente diferente al actual. Por entonces sólo había dos centros infantiles en nuestra ciudad y las perspectivas de natalidad mantenían un ritmo ascendente que largamente dista del actual. A día de hoy, además de los centros infantiles públicos de La Caracola y La Sirenita, existe una oferta de plazas públicas y concertadas de guardería que cumplimentan la oferta educativa a partir de los 3 años.

Estos son los datos tras los que se escudan el equipo de gobierno ante la decisión de cerrar un servicio que durante 35 años se ha encargado de cubrir la demanda educativa de las familias con menos recursos. Un servicio esencial que incluía comedor, vital para muchas familias con problemas de conciliación laboral.

Además, es el único centro infantil en el casco histórico, factor con doble perspectiva. Por un lado, es una cuestión de cercanía para aquellos padres que no tuvieran medios para desplazarse hasta los otros dos centros infantiles, uno en Las Nieves y otro en el El Tejar. Por otro lado, la centralidad de la guardería añade dinamismo a nuestro maltratado centro. En definitiva, ante los argumentos de ineficiencia o ineficacia, cabe poca duda que la guardería municipal estaba y está prestando un servicio útil, funcional y social.

Sin duda este episodio está siendo uno de los más candentes en la política municipal actual. El centro, que este curso ya no oferta plazas del primer ciclo en vistas a su gradual desmantelamiento, ha despertado las alarmas entre agentes sociales y políticos. La manifestación de la semana pasada agrupó a todos los partidos políticos que componen la cámara municipal menos los dos del bipartito. Pero la mención especial recae sobre el AMPA del centro y La Asociación Pro Derechos de los Niños y las Niñas, Prodeni. Estas dos asociaciones han tenido un papel clave durante tantos años de incertidumbre y son las que han impulsado la protesta ante el cierre inminente de la guardería. Cabe lanzar al aire si este consenso social y político vale de algo para que el equipo de gobierno se plantee alguna alternativa al cierre del centro. Aunque, triste y probablemente, tan solo se quede en una cuestión retórica.

Si desde 2009 se sabía el cambio de competencias, si durante tantos años se ha mantenido artificialmente su apertura, ¿cuál era la solución? O más bien, ¿cuáles eran las alternativas a su cierre? A partir del traslado de competencias, la Junta ofreció un convenio para que los municipios trasladasen eventualmente a la propia Junta la titularidad de los centros. De hecho, desde Prodeni se denuncia que ya existe un expediente preparado para enviarlo a la Junta y proceder a esta gestión. Por tanto, es evidente que el cierre no se lleva a cabo por falta de medios sino de voluntad política.

Por último, es importante recordar lo ocurrido en el pleno del ayuntamiento el pasado 16 de diciembre de 2020. Precisamente se aprobó el no cierre de la guardería con los votos de todos los grupos municipales menos los dos del gobierno. Es decir, por la mayoría política del consistorio.

El actual equipo de gobierno va a dar el toque de gracia a un servicio público que todavía sigue siendo útil para la ciudad. Lo va a hacer en contra de una oposición política mayoritaria y en contra de la voluntad de la comunidad educativa del centro. Desde esta columna pido el NO al cierre de la Guardería Municipal de El Puerto de Santa María.

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