Hablemos de todo MUJERES DE CIUDAD

Afrontando la pandemia en femenino II

  • Inmaculada Alcántara y Colón.


Esta pandemia Covid-19, está ligada desafortunadamente a una crisis económica y social, a la que debe hacer frente la ciudadanía con los medios que tenga a su alcance. Nuevamente en estas situaciones tan excepcionales y duras es cuando las diferencias se hacen más evidentes y se acrecientan.

Es desalentador ver que, como sucedió en 2008, esta crisis vuelve a afectar a la generación de mujeres más preparadas, que siguen careciendo de oportunidades en el mercado laboral,  que aún están en periodo de fertilidad y que empiezan a tener mayores cargas familiares y de cuidados, mas responsabilidades sociales, mientras continúan su formación y desarrollo profesional, por lo que se les cierran aún más puertas tanto a los trabajos por cuenta ajena como a la financiación para acometer proyectos emprendedores.

La falta de corresponsabilidad en el hogar, se ha hecho nuevamente presente en la vida de la mujer durante esta crisis. Fruto de las imposiciones de la desigual sociedad, aún hoy muchas mujeres ven a sus maridos/parejas como pilares del sustento familiar y son incapaces de plantear la corresponsabilidad con ellos. En ellas, todavía quedan vestigios de esa sociedad patriarcal y machista en la que viven; aunque saben que ellas también tienen derecho a realizarse y llevar a cabo sus proyectos, porque ello les va a ayudar mucho en su proyecto de vida, motivación, satisfacción, etc.,  aún les resulta complicado «enfrentarse» a sus maridos/parejas. Ni siquiera se lo plantean en estos momentos y prefieren asumir el rol que la sociedad les ha impuesto. 

Las mujeres pueden resistir en el mercado laboral el envite que se les hace, ya sea por cuenta propia o ajena, porque pese a los obstáculos más acentuados a los que se enfrentan, en las mujeres emerge el carácter resolutivo y la motivación, que les hace servirse de los escasos recursos a su alcance, como la formación o el trabajo en red/equipo.  Aunque todo esto no sería posible sin una conexión a internet, por ser éste un recurso imprescindible para un mundo desarrollado. 

Cuando llegó la pandemia, todo se paralizó y cualquier relación ya fuese interpersonal, con empresas o con las administraciones quedaron rotas. Las personas quedaron solas y aisladas, si no tenían conexión telemática. La administración quedó cerrada, cualquier trámite administrativo o burocrático se tenía que hacer telemáticamente, y actualmente en su gran mayoría continúa así, por lo que sin conectividad no es posible hacer casi nada. Ni siquiera trabajar o mantener un negocio sin conexión, hubiese sido posible.

La conexión y conocimientos del mundo digital, que para cualquier persona joven son básicos, primordiales y casi innatos para cualquier actividad o gestión que quiera realizar, puede resultar un problema para una persona de mediana edad. La brecha digital entre generaciones es incuestionable, pero aún lo es más evidente entre mujeres y hombres, y la pandemia no solo la ha puesto sobre la mesa, sino que la ha acrecentado. Durante la pandemia, las mujeres tenían su tiempo demasiado ocupado con su trabajo/proyecto profesional, y los cuidados del hogar y la familia, careciendo de tiempo para dedicarlo al aprendizaje digital.

En el ámbito rural la situación de la mujer se hace más complicada si cabe. La pandemia ha hecho que nos encontremos ante una oleada de personas que han preferido trasladarse a entornos rurales gracias a la flexibilidad que permite el teletrabajo. El mundo digital permite flexibilizar horarios, ampliar conocimientos y recursos, e incluso teletrabajar a kilómetros de distancia. Pero,  al igual que ocurre con la enorme brecha digital entre géneros, de manera similar existe una brecha entre el mundo rural y el urbano. Hemos constatado que no somos un país preparado para ello, pues eso sería posible si el mundo rural y el urbano estuviesen igualmente equipados. 

Tampoco debemos olvidar que las crisis traen cambios ideológicos que repercuten en los derechos de las mujeres, y como bien expresó Simone de Beauvoir: «no debemos olvidar jamás que bastará con una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Esos derechos nunca se dan por adquiridos. Debéis permanecer vigilantes toda la vida».

Con la pandemia, parecen haber quedado atrás las reivindicaciones para lograr equiparar los derechos de todas las personas; nos ha podido el miedo al virus para dejar de lado objetivos prioritarios en otros momentos. La igualdad debe seguir entre nuestras metas a alcanzar, y debemos permanecer alerta para que en situaciones como las que estamos viviendo, no logren relegar nuestros derechos y los logros alcanzados con el esfuerzo de muchas mujeres a lo largo de la historia.

Noticia Relacionada

Revelaciones de la pandemia

EN EL PUERTO

REMEMORANDO A DOÑA BLANCA DE EL PUERTO

EN EL PUERTO

La cultura portuense en riesgo de extinción

EN EL PUERTO

Deja un comentario